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Chef redefine la cocina puertorriqueña con ingredientes locales

Este es el cuarto reportaje de la serie ''Ellas se apoderan de la industria'', que cuenta la historia de cinco mujeres destacándose en la gastronomía de Puerto Rico.

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Con sus creaciones culinarias busca rendir homenaje a los/as agricultores, pescadores y ganaderos puertorriqueños que intentan prevalecer ante la importación de productos agrícolas en la Isla.

Y es que un país en el cual casi un 80 por ciento de los alimentos que se consumen son importados, chefs como Natalia Vallejo (conocida por formar parte del equipo culinario de la compañía Cincosentidos y el concepto Finca) están redefiniendo la cocina puertorriqueña al incorporar en sus platillos la mayor cantidad de ingredientes locales.

Para lograrlo la chef de 33 años lleva un tiempo creando vínculos con agroempresarios y productores boricuas, de esta forma se asegura de que cada uno de los elementos del plato hayan sido cosechados en la tierra que la vio nacer. Además, forma parte de colaboraciones gastronómicas con chefs que también patrocinan esto.

recogiendo amapolas

''Yo estaba haciendo un proyecto personal con cenas para ocho personas y comencé a comprar cosechas locales y a conectar con un grupo de agricultores. Así fui explorado y reencontrándome con los productos de mi país'', sostuvo.

En su primera actividad de este tipo, Vallejo logró crear un menú hecho en su totalidad de cosechas y productos de Puerto Rico.

''Con Camille Collazo, de Visit Rico, hice una primera cena en una Finca en Naranjito. El menú era 100 por ciento de producción local, y todo quedó genial'', explicó.

Mientras más se involucraba en el tema, la vida le presentaba extraordinarias oportunidades. Una de ellas por parte del chef y empresario detrás de los restaurantes Cocina Abierta, Nonna y Touro, Martín Louzao, quien le propuso formar parte del proyecto Finca, un restorán con la tendencia farm to table en Paseo Caribe (San Juan).

''Un día me dijo: ''voy abrir un local, que se va a llamar Finca, conceptualízalo y cógelo como si fuera un bebé tuyo''. Para mí eso fue mágico, y sigo agradecida de Martín, a quien admiro como cocinero, empresario y creador de ideas''. 

El restaurante tuvo una buena acogida entre el público y el 89 % de los productos provenían de fincas y negocios puertorriqueños. ''Había consistencia en agricultura, carnes de Puerto Rico y hasta lácteos de acá''.

Pese a que el establecimiento iba viento en popa y comenzaba a darse a conocer dentro de la gastronomía boricua, el azote del huracán María ocasionó el cierre del mismo.

''Para mí fue un golpe. Me dejó como que descolocada, un poco perdida y frustrada, porque era como mi bebe. Fue fuerte, pero luego me fui dando que cuenta que tal vez llegó mi momento de hacer mi proyecto'', manifestó al chef.

Vallejo continúa participando en eventos de Cincosentidos y otros negocios. 

Actualmente, colabora los viernes en un pop-up en el restaurante Te.Tas La Cocina en Cayey.

Sus viajes expresados en la cocina

Entre intuición y simpleza la chef crea exquisitos platos que reflejan sus experiencias culinarias fuera de Puerto Rico.

Durante 3 años Vallejo estudió Artes Culinarias en la Escuela Mausi Sebess y en el Colegio de Gastronomía Gato Dumas Colegio en Argentina, para posteriormente regresar a la Isla y trabajar en el restaurante Delirio del fenecido chef Alfredo Ayala.

''Fue una de las experiencias más hermosas y que más me marcaron porque conseguí un mentor que me ayudó a entender la cocina puertorriqueña al nivel que yo quería, para ir al sabor puro, sin caer en potenciados. Me enamoré de la cocina puertorriqueña como nunca'', aseguró.

Para este momento ''era una época difícil en Puerto Rico y hubo una bajada en la visita a los restaurantes''. Por lo que, luego de dos años, decidió marcharse un tiempo a Barcelona, España.

''Me fui con 200 dólares en la cartera y trabajé gratis a cambio de almuerzo en el restaurante Igueldo. Afortunadamente me topé con ángeles en el restaurante y a las 3 semanas me preguntaron que si me quería quedar y me empezaron a pagar''.

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Vallejo vivió en el lugar por tres años hasta que ''empezaron a llamarme las raíces y el campo''. Sin embargo, no regresó a la Isla y decidió irse a Chile, en donde rápidamente consiguió empleo.

Tras casi cuatro años en el país sudamericano, finalmente llegó a Puerto Rico en el 2015.

Desde entonces colecta en su memoria historias y experiencias trabajando en la industria de la comida y bebida local. ''Me encontré con otro tipo de gastronomía y país. Fue como si me hubiera reconciliado con la isla''.

Ve parte del reportaje aquí:

 

 

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