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Una prostituta, su proxeneta y un cóctel de drogas: los nuevos detalles tras la muerte del chef de famoso restaurante de Nueva York

La mujer le habría proporcionado una dosis letal de fentanilo mezclado con cocaína y metanfetamina.

Lusitano1

El enigma tras la muerte de un chef de un famoso restaurante de Nueva York comienza a esclarecerse luego de la detención de una prostituta que le habría proporcionado un cóctel de drogas.

Andrea Zamperoni había desaparecido el sábado 17 de agosto tras dejar su trabajo en el restaurante Cipriani Dolci y su cuerpo fue encontrado el pasado jueves envuelto en una sábana en un motel que se conoce principalmente como un sitio frecuentado por “drogadictos y prostitutas”.

Según New York Post, la policía de la Gran Manzana arrestó a Angelina Barini, una prostituta de 41 años que también estaría ligada a la muerte de al menos otros dos clientes.

Barini fue encontrada en la misma habitación en la que estaba el cuerpo sin vida del chef y los uniformados notaron que en una esquina había “un cesto de basura con ropa de cama adentro y lo que parecía ser un pie humano desnudo sobresaliendo”.

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En un primer momento, les dijo a los agentes que ella no lo había hecho y que la había “obligado su proxeneta”, pero luego señaló que le había proporcionado drogas a Zamperoni.

Se cree que el cóctel de drogas sería una mezcla de fentanilo, cocaína y metanfetamina, las que se encontraron en el organismo de los otros dos muertos, crímenes a los que supuestamente está ligada la prostituta.

La policía, además, descubrió en la pieza una pipa, la tarjeta de crédito del chef, botellas de lejía, una sierra eléctrica y una maleta, apunta NBC New York.

Barini afirmó que Zamperoni le había pagado por sexo y que minutos después de consumir la droga comenzó a sangrar por la nariz y la boca, y que su proxeneta no la dejó llamar a la policía.

Tras la muerte, llegaron al lugar los “socios” de su proxeneta, los que generalmente roban a los clientes una vez que la mujer los drogaba, y que incluso discutieron si cortaban el cuerpo para hacer “desaparecer” la evidencia y por eso había una sierra eléctrica en el lugar.