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Vinos rosados protagonizan velada de alta gastronomía

La cena La Vie en Rosé demostrará la diversidad y alta calidad de los vinos rosados, que son una opción ideal para el clima caribeño

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Escuchar “La Vie en Rose” nos transporta a Francia. Pero ¿qué tal si ese imaginario francés lo combinamos con lo mejor de la gastronomía puertorriqueña? Eso precisamente es lo que logra el chef ejecutivo del restaurante 1919 en el Condado Vanderbilt, Juan José Cuevas, en la cena La Vie en Rosé que resulta en una gran celebración a los mejores vinos rosados de Francia.

Una cena maridaje de cuatro cursos en los que se integran productos locales combina delicadamente con una variada selección de vinos rosados de las reconocidas bodegas francesas, Laurent Perrier y Chateau d’Esclans. Esta cena —que se celebrará el viernes 20 de septiembre— forma parte del evento culinario Centennial Series.

“Es una idea que estábamos tratando de hacer antes, pero la modificamos hasta hacer una cena de vinos rosados […] Es un buen punto para establecer todo lo que se puede hacer con un vino rosado. Cuántas comidas diferentes se pueden probar con un vino rosado. Le damos una pequeña ñapa de tener Laurent Perrier por ahí, pues mejor todavía”, explicó el chef Cuevas en una prueba de lo que los comensales podrán disfrutar en el icónico restaurante del Condado Vanderbilt.

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De hecho, Cuevas destacó que considera que los vinos rosados son ideales para nuestro clima caribeño. “Es de los mejores vinos que se pueden tomar. Tienen frescura, una acidez muy buena, pero también tienen la complejidad, por ejemplo, para un plato fuerte como el plato en el que integramos lentejas, en el que se utilizan muchas lentejas diferentes, casi como indian spice influence, pero con el lomo de cerdo le damos balance al plato. Tiene una carne que es bastante sabrosa, gustosa y saludable. Con el vino hace un buen pareo”, explicó el chef.

Precisamente, Mayté Rivera, de Plaza Cellars, destacó cómo muchas bodegas están empezando a concentrarse en la producción de vinos rosados que cada vez son más vistos en guías de puntaje para vinos de alta calidad. “Estamos comenzando a ver muchísimas más [bodegas que someten sus rosados a puntuación] porque, antes, los rosados, a veces, eran como un producto secundario de las bodegas que trabajaban tintos. Pero ahora se han concentrado en la producción de rosados para rosados específicamente, no como un producto secundario de hacer vinos tintos, y ahora vemos más reviews y puntuaciones”, detalló la experta en vinos.

Los rosados que se degustarán en la cena son Whispering Angel, Côtes de Provence Rosé, 2018, Chateau d’Esclans, Côtes de Provence Rosé, 2015, Garrus, Côtes de Provence Rosé y Laurent Perrier Alexandra Rosé Grand Cuvee, 2004.

Rivera destacó que todos los vinos de la cena La Vie en Rosé tienen más de 90 puntos en sus reseñas. “Dentro de Chateau d’Esclans y sus diferentes etiquetas, este es el tope de la bodega. Garrus se hace solamente de un área de los viñedos propio de Chateau d’Esclans, que tiene 80 años o más. La vid, mientras más vieja es que produce menos uvas, pero son uvas mucho más concentradas. Por lo tanto, en este vino van a encontrar mucha más concentración de mineralidad, de aromas y sabores, pero la cantidad que producen es bien pequeñita”, explicó la experta para destacar la alta calidad de los vinos en la cena.

La Vie en Rosé también busca dar continuidad a una serie llamada La Vía en Rosé, que marcó la llegada de Laurent Perrier a Puerto Rico.

El primer curso es zanahoria orgánica rostizada, servida con yogur local, chili de nueces, queso de cabra local, granola orgánica y germinados, a degustar con Whispering Angel, Côtes de Provence Rosé, 2018. Le sucede un filete de bacalao, presentado con quínoa, mariscos, pesto de albahaca y una salsa bouillabaise, acompañado por un Chateau d’Esclans, Côtes de Provence Rosé, 2015. El tercer plato será un lomo de cerdo rostizado, servido con lentejas amarillas aromáticas y salsa rostizada. Este curso ha sido maridado con el Garrus, Côtes de Provence Rosé. La cena culmina con un Pavlova de curd de limón, mangó y sorbet de guineo, a gustar con Laurent Perrier Alexandra Rosé Grand Cuvee, 2004.

El costo de la cena es de $155.00 por persona, más IVU y propina.