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Aprende a manejar el hambre emocional de tu encierro preventivo

Aprende a identificar y gestionar las emociones que te llevan a comer sin control

Lusitano1

La tristeza, el miedo, el estrés y la ansiedad suelen generarnos ganas de comer  para conectarnos con el placer de saborear lo ingerido y olvidarnos de los problemas.

Esta situación puede activarse en los momentos que pasamos más tiempo en casa como medida de prevención para evitar el contagio del COVID-19, porque tenemos tiempo libre para pensar en comer o trabajamos desde casa, y tenemos la nevera disponible para miles de antojos.

Para evitar esta situación primero tenemos que identificar cuándo tenemos hambre real o es emocional.

¿Qué es el hambre emocional?

Sabemos que tenemos hambre porque nuestro estómago nos pide alimento, pero en ocasiones es nuestra cabeza la que pide alimento, y en ese caso, el hambre es emocional.

En resumen es utilizar la comida para sentirse mejor.

Hambre emocional Evita "picar" alimentos azucarados y procesados. - Pixabay

 

¿Cómo combatirla?

En primer lugar hay que tener muy claro este punto: el hambre emocional no se combate, se gestiona.

Por tanto, si quieres mejorar este problema, te damos algunos consejos que te ayudarán a gestionarla:

  1. Elabora un menú diario de comidas: es importante que tu mente sepa que estás bien alimentado y, por tanto, de esta forma, evitarás esa urgencia a la hora de comer por compulsión.
  2. Realiza un semanal para que, así, sepas exactamente qué vas a comer y a qué hora, y así controles estos ataques de hambre.
  3. Come alimentos saciantes: para evitar la sensación de hambre, te recomendamos que incluyas en tu dieta alimentos que sacien tu apetito como, por ejemplo, las frutas y las verduras.
  4. Opta por alimentos saludables cuando te entren las ganas descontroladas de comer, así tu salud no se resentirá.
  5. Evita el azúcar: Prefiere versiones más saludables como yogures, frutas, etcétera.
  6. Haz deporte: El ejercicio físico es un hábito muy recomendable para conseguir reducir la ansiedad y vivir de una forma más optimista y positiva. Esto puede ayudarte a regular tus problemas emocionales y, así, reducir estos ataques de hambre.

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