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La cocina como acto consciente: una terapia para cuerpo y alma

Cada vez toma más relevancia aquel dicho de que somos lo que comemos, y la energía que transmitimos en el momento de cocinar también influye en nuestro bienestar.

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Aunque todas disfrutamos de una comida exquisita que nos “haga agua la boca” y necesitamos ingerir alimentos para sobrevivir, no todas disfrutan en el hecho de cocinar, aunque esta acción puede convertirse en una verdadera terapia de relajación. No en vano durante este tiempo de pandemia muchas hemos querido incursionar en la cocina, encontrando en ella un momento de diversión y de satisfacción personal.

Para la chef caleña Paula Silva, quien ha incursionado por años en la cocina molecular, los alimentos puros y el ejercicio de la meditación (técnica que perfeccionó en India), el cocinar es un acto que si se hiciera de manera mucho más consciente podría convertirse en un ejercicio de meditación activa.

Para la experta, que desde hace tiempo viene desarrollando el concepto de ‘Coachef’, el acto de cocinar puede comprarse con una sesión de meditación, e incluso de terapia de reiki, que tiene que ver con la sanación a través de las manos.

“Meditar es estar consciente de algo por un determinado lapso de tiempo, como tener la visión fija en un objeto. Si cocinamos conscientemente, nos daríamos cuenta que desde el momento en que tomamos un alimento en nuestras manos estamos haciendo un contacto. Desde el momento que uno toma un alimento está comenzando a transmitirle energía, ya sea amor, odio o la emoción o sentimiento que sea, y desde ese momento puede uno comenzar a sanar”, explica la coach espiritual.

“Entonces, si yo hago el acto de cocina un acto consciente, se convierte en una meditación activa. Además que hay un intercambio de todos los sentidos. Hay olfato, vista, tacto y todo se mezcla para conformar una meditación activa muy poderosa”, dice Silva.

Sin embargo, sin entrar en conceptos tan trascendentales, no es difícil darse cuenta que la comida une y que cocinar entre familia y amigos es una actividad divertida y relajante. “Y si se le agrega una copa de vino, que es un fermento bueno para el cuerpo en proporciones pequeñas, se puede agregar un poco de alegría y se puede hacer más consciente y más feliz esa meditación”, añade Paula Silva.

Una dieta ideal para cuerpo y alma

Está comprobado químicamente que los alimentos tienen diferentes substancias, no solo nutrientes, también fotoquímicos que reciben del sol, la tierra, la luna y el agua. Por sus características hay alimentos que pueden hacer sentir muy bien a las personas, incluso relajarlas, como ocurre con aquellos que potencian la dopamina y la oxitocina, también llamada la hormona de la felicidad. Un ejemplo de algunos de ellos son los arándanos, nueces, el aguacate y el cacao (chocolate no, pues este debe tener una concentración mínima de 70% de cacao y no contener dulce).

Por otro lado, la experta resalta la importancia de una dieta libre de grasas, harina y azúcar procesado. Explica que cuando una persona cambia a una alimentación basada en alimentos puros se disminuyen los niveles de colesterol, se estabiliza el organismo y el cuerpo produce más energía. “Y pasa lo mismo con el tema de comer animales” –agrega-. “El cuerpo recibe de forma diferente los alimentos muertos a los alimentos vivos”.

Un consejo para quienes no les gusta cocinar

Para la experta realmente no existen muchas personas a las que verdaderamente no les guste cocinar, considera que se debe más a un temor a que quede fea la comida. En ese sentido, Silva recomienda abrirse y comenzar por elegir una receta que guste mucho para hacer un ejercicio de conectar con los alimentos. “Hay que estar abierto a que cualquier cosa que pase es perfecta, porque si nos vamos al tema de la espiritualidad y hacemos el intento de ser más conscientes de nuestra vida y de nuestro ser, debemos comprender que se trata de un proceso de aceptación en todos los ámbitos de la vida”, dice Silva.

Las tendencias gastronómicas para este 2021 en pandemia

Según la experta, las tendencias están encaminadas a cuidar el medio ambiente y la salud, es por eso que el veganismo toma cada vez más fuerza. Por otro lado, las personas son cada vez más conscientes de lo que están comiendo y los procesos industriales a los que son sometidos los alimentos, por lo que las elecciones se están basando en características más naturales y saludables.

Los hongos también se están convirtiendo en una tendencia fuerte. No solo ha aumentado el consumo de los viejos conocidos como los champiñones, las orellanas y los portobello, otros hongos de sanación como la chaga y el reishi, que crecen en la madera y son preciados por activar el sistema inmune son cada vez más solicitados. Leches y quesos vegetales también se están abriendo campo en el mercado.