Gastronomía

Piccolino Cucina Italiana: recetas caseras impregnadas de amor

A tres meses de su apertura en el #638 de la avenida San Patricio, el lugar se ha convertido en un referente para los amantes de la cocina italiana.

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Pizzas y pastas caseras confeccionadas con amor. Así resume Adrian Romano la propuesta de su nueva apuesta, Piccolino Cucina Italiana. Pero es que no puede ser de otra forma cuando tiene a un abuelo italiano como mentor.

El nombre de Piccolino, que significa pequeño en italino, sin duda es el más acertado porque transporta al comensal a las cocinas caseras de nuestros antepasados, donde la frescura de los ingredientes se manifiestan en platos elaborados sin prisa, pero con esmero y dedicación.

Inspirado en las recetas de su abuelo Don Giuseppe, Romano desarrolló una carta ítalo-argentina que integra pastas frescas, pizzas, cortes carnes y frutos del mar.

Entre los platos más ovacionados figuran los risottos (con mariscos, pulpo o salmón), y las pastas caseras rellenas, como la lasaña de cordero; los ñoquis (de papa o batata) con zanahoria; los sorrentinos (de calabaza o de cordero); y los canalones de pollo con espinaca, ricotta y cebolla caramelizada, entre otras delicias.

La cálida ambientación del lugar y paredes vestidas con tonalidades de rojos fuertes, que evocan los frescos romanos de Pompeya, una ciudad de la Antigua Roma cerca de Nápoles, también invita a degustar un exquisito repertorio de pizzas de 12 pulgadas —como la típica pizza napolitana— confeccionadas en un horno de piedra.

Si prefiere las carnes, Piccolino Cucina Italiana pone a disposición del comensal suculentos cortes como el rib eye  o el churrasco, además de otras de cocción prologanda, como los short ribs braseados, ossobuco de cerdo y el shank de cordero.

Estos platos son muy bien acompañados con papas fritas (regulares, trufadas o a la provenzal), papas majadas, risotto de setas o de espinacas, ensalada verde o vegetales al grill.

De los aperitivos, se sugiere el refrescante carpaccio de salmón, las sabrosas empanadas argentinas con una receta especial de la casa, y los arancinis presentadas en cuatro versiones: de espinaca con mozzarella fresca, prosciutto con queso provolone, camarones con salsa pomodoro y parmesano, o de salchicha italiana.

“En Piccolino quisimos recrear un ambiente romántico, y al mismo tiempo un espacio familiar, para que todas las personas puedan disfrutar de nuestras recetas hechas con amor. Nuestra intención es brindar una experiencia de lo que es una verdadera trattoria italiana”, describió el restaurateur argentino con veinte años de experiencia en la industria de restaurantes en Puerto Rico. Romano también es propietario de El Viejo Almacén, establecidos en la calle Loíza y en la avenida Lopategui en Guaynabo.

Para sellar la memorable experiencia, agasaje el paladar con un tiramisú, o con la panna cotta de naranja servida con helado de vainilla o con el tradicional creme brulée. ¡Todo es delicioso!

A parte del vistoso salón comedor, Piccolino Cucina Italiana también cuenta con una terraza al aire libre.

Para reservaciones puede comunicarse al 787-749-6598. El horario de servicio es de 11:00 a. m. a 9:30 p. m.