Bebida

La leche dorada, una bebida dulce para sanar tu interior

¿Dolores articulares?, ¿Falta de flexibilidad?, ¿Dedos adoloridos por la artritis? Esta antigua receta a base de cúrcuma puede ser la solución ideal a todos tus males.

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(Por Becky Santoyo)

En la actualidad estamos tan desconectados de nuestro cuerpo que, con tal de resolver molestias, tomamos la pastilla que tengamos a la mano. Esos dolores son señales de nuestro cuerpo, que trata de decir cuales son nuestras necesidades. Señales que tapamos con un analgésico, sin ofrecer una solución. Nuestros alimentos pueden convertirse en esa medicina que realmente necesitamos para seguir adelante.

En Ayurveda, ciencia milenaria de la India, aprendes a entender esas señales y nutrir tu cuerpo con aquello que necesite. Gracias a esa milenaria ciencia de la India, conocí la leche dorada, una bebida dulce mejora la flexibilidad y los dolores articulares; muy popular entre los practicantes de Yoga.

La leche dorada tiene como ingrediente activo la cúrcuma, una especie originaria de la India que se le conoce como “el sanador interno”. Entre sus propiedades, es un poderoso antibiótico natural, anti-inflamatorio y antioxidante. Alivia los dolores musculares, lubrica las articulaciones, purifica la sangre, limpia la piel, fortalece los órganos reproductivos femeninos, relaja la mente, entre otros. Se le recomienda para prevenir y combatir enfermedades, como artritis, diabetes y cáncer.

Se recomienda disfrutar de esta bebida calientita por las noches, antes de dormir.  Ideal para los días fríos, cuando surgen dolores relacionados con alguna antigua lesión o simplemente para dormir como bebé.

Receta

(Fuente Instituto Mexicano de Yoga)

¿Qué necesito?

Ingredientes:

Para la pasta de cúrcuma

½ taza de agua

1/4 taza de cúrcuma polvo

aceite de almendras prensado en frío

Para la leche dorada

1 cucharada de pasta de cúrcuma

1 vaso de leche de tu preferencia

miel al gusto

canela en polvo (opcional)

¿Qué hago?

Procedimiento:

En una olla pequeña hierve media taza de agua. Añade un cuarto de taza de cúrcuma en polvo. Mezcla bien y con cuidado (la cúrcuma mancha).

Cocina por 10 minutos hasta que se forme una pasta espesa. Si queda aguada, agrega más cúrcuma. Si queda muy pastoso, agrega un poquito de agua. Una vez que haya espesado, agrega 2 cucharadas de aceite de almendras prensado en frío o menos, al gusto. Mezcla y deja que dé un hervor antes de retirar del fuego. Esta pasta se puede aguardar en el refrigerador por un mes.

Para la leche dorada: calienta una taza de leche — puede ser de vaca, soya, almendras, a tu elección— y agrega miel de abeja al gusto. Mezcla a fuego lento hasta que hierva. En este punto, agrega una cucharada de la pasta de cúrcuma. Continúa mezclando hasta que se incorpore bien. Obtendrás una leche de color dorado intenso. Sirve en una taza con un poco de canela expolvoreada. ¡Listo, disfruta una vida saludable!